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El reto de encajar turismo de playa y travestismo

admin noviembre 14, 2018 No Comments Sociedad , , , ,

Desde luego, el reto del turismo de playa, sea en temporada alta o baja, en invierno o en verano, es hacer que todos los visitantes se sientas a gusto y cómodos, y encuentren sus objetivos cumplidos en cuanto a descanso y diversión se refiere. Tenemos en mente que unas cuantas necesidades básicas cubiertas, rodeados de ciertos lujos que no solemos darnos más que una vez o dos al año cumplen con ese objetivo, pero créeme, no es tan simple como todo eso, dado que nuestras costas, al igual que todas las que baña el mar Mediterráneo, se encuentran con fenómenos sociales con los que no siempre es fácil lidiar.

Ni siquiera en nuestro día a día tenemos muy claro qué deberíamos pensar de los travestis xxx. Ojo al dato, no confundir a las personas aficionadas al travestismo con las personas transexuales, porque no tienen nada que ver; y justo ahí es donde aparecen los primeros conflictos, cuando no acabamos de entender muy bien qué papel juegan en nuestra imaginería erótica y sexual. Gracias al porno online, las llamadas “shemales”, “ladyboys” o simplemente “trans” no son ajenas para nadie, mal que quieras; pero los travelos, mal llamados así pensando que sólo afecta al género masculino, no nos son tan conocidos, ni mayormente se entiende qué placer se encuentra en vestirse de mujer para tocarte o, aún peor, para que te toquen.

Cierto, el travestismo es algo bastante confuso y que poca gente se molesta en conocer bien. De cualquier forma, no tiene nada que ver con la identidad de género, sino simplemente con un deseo sexual que se ve generado y aumentado cuando se visten ropas del propias del sexo contrario; puede darse en hombres y en mujeres, aunque es mucho más frecuente en hombres, y a veces puede convertirse en un trastorno que realmente puede alterar la vida sexual de quien lo sufre, aunque no sus preferencias sexuales (heterosexualidad). Así, ¿cómo encajaría un hombre travesti en una playa pública, queriendo lucir prendas propias de mujeres, ante una multitud que, como mínimo, quedaría impactada por su comportamiento?

Y aunque que muchos estén pensando: “Pues nunca se me ha dado ese caso….”, os aseguro que no es algo tan extraño, y muchos establecimientos hoteleros, más algunos vigilantes costeros que vigilan la seguridad de las playas mediterráneas pueden dar fe de ellos. Porque, realmente,  no hay manera de que esto sea considerado un escándalo, ni un problema de orden público, ni una infracción de ninguna ley… al menos en lo que a la justicia se refiere. Pero, seamos sinceros, no se ve con la normalidad que debería, o que se desearía al menos, y eso genera al menos cierta incomodidad momentánea, cuando empiezan las protestas de algunos, y que pueden degenerar en conflictos poco agradables en menos que canta un gallo.

¿La solución? Pues no es sencilla, porque tiene que ver con la sensibilidad de unos y de otros, de los derechos de unos y de otros, y con una diferencia de gustos bastante difícil de acomodar. Prohibir algo en este asunto, que es como suelen solucionarlo las autoridades competentes, es un arreglo un poco espinoso, por eso los responsables del turismo y el ocio en los lugares en que pueda ocurrir prefieren buscar otras soluciones más diplomáticas. Si funcionan, el tiempo lo dirá.

Playas nudistas para la próxima temporada estival

admin mayo 2, 2018 No Comments Costas , , , ,

El naturismo fue un fenómeno que se extendió no sólo por las costas mediterráneas, sino por todo el mundo, a principios de este siglo de forma oficial, aunque no se puede negar que las que son bañadas por nuestro mar pueden considerarse las mejores del mundo. No es que antes no existieran las playas nudistas, sino que era difícil dar con ellas más allá del boca a boca de los aficionados al nudismo, y eso traía a veces conflictos entre los visitantes de estos lugares, que podían encontrarse con gente vestida cuando ellos estaban preparados para desnudarse y su consabida desaprobación, o al contrario.

Con la denominación y señalización oficial de las playas naturistas, los problemas parecieron acabarse, al margen de polémicas o de si era correcto o no practicar el nudismo en lugares públicos. En realidad, esta cuestión sigue afectando a la sociedad, aunque está claro lo que debes hacer si no aceptas ver gente desnuda en la playa en la que así lo especifique: ir a otro lugar. La verdad, lo que mucha gente critica no es la desnudez en sí, sino lo que conlleva en un lugar lúdico y al aire libre; en otras palabras, como si estar en cueros en la playa fuera lo que se necesita para ver guarras follando por todas partes, algo así como levantar la veda para el sexo en público.

En realidad, eso de follar en la playa no es nada nuevo ni propio del naturismo ni mucho menos, aunque algunos quieran pensar que sí. ¿Quién no ha paseado acompañado por una playa en un atardecer, esperando que anocheciera y se diera la oportunidad de echar un caliqueño entre las dunas de arenas, o entre los arbustos que suele haber un poco más allá de la línea de costa? Muchas historias se podrían contar sobre eso, y es que es algo típico de noches veraniegas, aunque también hay muchos lanzados a lo que la luz del día no les ha echado para atrás en estas cuestiones; imagino que serán estos los que las voces críticas han pillado en pleno triunfo, y habrán pensado que, si eso hacían mientras iban con ropa (aunque hablar de “vestidos” en bañador y bikini es mucho decir), ¿qué no harían si estaban completamente en bolas?

Claro que en todo esto se ve mucho el pecado del pecador, es decir: uno piensa que los otros harán lo que de seguro vamos a hacer nosotros. Pero, ¿realmente son los cuerpos desnudos lo que nos excita, o hay una situación anterior que nos lleva a ello? Yo, personalmente, pienso esto último, y dudo mucho que a la sola vista de un cuerpo desnudo uno ya esté listo para practicar sexo al punto, ni siquiera si son muchos a la vez: se necesita un detalle, por mínimo que sea, para que haya atracción y por tanto deseo, y ya que en las playas nudistas uno va mucho a su bola, dudo que nadie vaya allí precisamente buscando parejas sexuales. Claro que si se da, ¿quién va a decir que no?

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